Qué hacemos · 3 de 7
Sacar tus datos del sistema que usas hoy —facturas, clientes, inventario y su historia— o conectarlo con el nuevo para que convivan. Se cuenta antes, se cuenta después, y los números tienen que cuadrar.
/ En concreto
Una migración se da por buena cuando lo que había en el sistema viejo y lo que llegó al nuevo dan el mismo número, tabla por tabla. Lo que no cuadra no se esconde: se aparta con su motivo.
Se copia la base entera del sistema viejo y se cuenta lo que hay adentro, sin tocarlo: el negocio no se entera.
Todo lo migrado guarda el número que tenía en el sistema viejo: cualquier dato se rastrea hasta su origen, y correrlo dos veces da lo mismo.
Lo que no cuadra no se mete a la fuerza ni se bota: se aparta con su motivo para que alguien lo revise.
Lo esperado contra lo cargado, tabla por tabla. Si no cuadra, la migración no está terminada.
Mientras el nuevo entra, el viejo sigue trabajando y lo que se hace en él pasa al nuevo cada día, o al momento.
La facturación electrónica con un proveedor autorizado, WhatsApp por la plataforma de Meta y el correo al contable, cada una con el registro de lo que se mandó y lo que volvió.
Por rubro y no por nombre: el nombre de un cliente sale solo con su permiso.
De Alegra a su propio sistema
Productos, variantes, clientes, facturas, notas de crédito y existencias, contados contra el original. Las ventas nuevas siguen llegando cada mañana hasta el corte.
Seis años de ventas desde un PDF
Su sistema no dejaba sacar los datos: se leyeron 29,297 ventas del reporte impreso. Como el reporte solo traía mes y año, cada venta lo dice en sus notas.
Espejo del ERP anterior
El sistema viejo sigue en el servidor del local; cada venta pasa a la nube al momento, y las pantallas nuevas leen de ahí.
Un sistema sin API
El sistema del courier no ofrece conexión: se lee su pantalla cada pocos minutos y el cliente recibe el aviso de su paquete.
Solo lectura: se copia la base, se cuentan las filas y se sacan muestras del dato crudo.
Una columna que se repite puede inflar un total mil veces. Cada suma se cruza con otra fuente antes de creerla.
Los datos del viejo, ya en el nuevo, con su llave de origen y la cuarentena de lo que no cuadra.
Para entonces nadie usa el viejo, y ese día no se nota. Queda de consulta.
Se sacan por otro lado: la base de datos directa, un respaldo, la pantalla del propio sistema o hasta el reporte impreso. En una tienda, seis años de ventas salieron de un PDF.
No. Todo se migra con su número original, y lo que no se pudo cargar queda apartado con su motivo, no borrado.
Lo que haga falta. El nuevo recibe lo que se hace en el viejo, y el corte lo decide el dueño cuando el viejo ya no se usa.
El número de comprobante es uno solo: si los dos sistemas lo usan, se duplica un comprobante fiscal. Por eso el nuevo nace con esa puerta cerrada, y la abre el dueño el día del corte.
Un negocio necesita dos o tres de estas. Cuáles, se decide mirando su operación.
Compras, inventario, ventas, cobros y reportes con las reglas de tu negocio adentro. La caja y la facturación ante la DGII van integradas, no pegadas por fuera.
Ver cómo esApps Android para quien trabaja fuera —técnicos, meseros, entregas— y portales para tus clientes: menú por QR, seguimiento y portal. Siempre contra el mismo inventario del ERP.
Ver cómo esFacturas de compra que se registran desde una foto, avisos que llegan solos y el resumen de cómo cerró el día. La IA lee; el sistema calcula.
Ver cómo esWhatsApp e Instagram por la plataforma oficial de Meta: cobranza y recordatorios que salen solos, mensajes que se responden y las métricas de tus publicaciones. No es un teléfono colgado.
Ver cómo esQuién preguntó, qué le prometiste y qué falta por cobrar. Los seguimientos salen solos, y cada venta se le cuenta a la campaña que la trajo.
Ver cómo esComprobantes electrónicos ante la DGII, emitidos desde tu propio sistema y guardados diez años. Módulo nuestro.
Ver cómo esDinos cuál es y desde cuándo lo usas. Lo primero es abrirlo y contar lo que tiene, y eso toma días, no semanas.