Qué hacemos · 1 de 7
Compras, inventario, ventas, cobros y reportes, hechos alrededor de cómo trabaja tu negocio y no al revés. Los comprobantes fiscales salen del mismo sistema, no de un programa pegado por fuera.
/ En concreto
Cada módulo lleva las reglas que tu negocio ya usa: los precios por nivel, la propina legal, las tallas, las porciones de un plato, el vendedor que se lleva la comisión. Y lo que se imprime, también.
La factura del suplidor con su NCF y su ITBIS, y cada gasto donde va. Si llega en foto, la lee la IA y el sistema la cuadra.
Por talla y color, por almacén o por porción de un plato, con traspasos entre tiendas y el rastro de cada movimiento.
El punto de venta, el cuadre de turno y la cuenta de cada mesa, con quién metió cada línea y a qué hora.
Lo que se debe, por cliente y por antigüedad, y cada abono aplicado a la factura que corresponde.
Las ventas por día, por producto y por vendedor, y el paquete del contable —606, 607 y 608— que sale solo cada mes.
NCF y facturación electrónica desde el mismo sistema, con una pantalla para las facturas del mes que se quedaron sin comprobante.
Por rubro y no por nombre: el nombre de un cliente sale solo con su permiso.
Caja, comanderos y cuadre de turno
Sustituye al ERP anterior módulo por módulo, sin cerrar un día. Inventario por porciones y la cuenta de cada mesa con su rastro.
ERP de dos tiendas
Variantes de talla y color, traspasos entre tiendas y comisiones. Convive con el sistema anterior, que le pasa las ventas cada mañana.
Punto de venta y servicio técnico
Facturación con NCF, precios por nivel y la orden de servicio que se cierra en el sitio, desde el teléfono del técnico.
Órdenes de trabajo, caja e inventario
Cada vehículo con su orden, lo que se le hizo y lo que se usó, y la caja cuadrando contra eso.
ERP del rubro
Cotización por evento, costo del plato y facturación: el flujo real del negocio, no uno genérico adaptado a la fuerza.
Centro infantil, desde cero
Matrícula, aulas, asistencia, personal y contratos, con identidad por cédula o pasaporte.
Si hay un sistema, se lee completo y se cuenta lo que tiene. Si no lo hay, la especificación es la libreta, el Excel y el grupo de WhatsApp.
La que más duele, no la más fácil. Entra en uso mientras todo lo demás sigue igual.
Si hay sistema viejo, se queda corriendo al lado y sus datos pasan al nuevo. Nadie teclea dos veces.
Ni el calendario ni nosotros lo apuran. Para entonces, el viejo ya está de adorno.
No de golpe. El nuevo entra por piezas y el viejo sigue corriendo al lado hasta que ya no haga falta. El día del corte lo decides tú.
Revisar lo que usas hoy toma días, no semanas. Después se entra pieza por pieza, y la primera se usa desde que está lista: no hay que esperar a que exista la última.
Sale del mismo sistema. Quien se certifica ante la DGII como emisor electrónico es tu negocio, no el software; ese trámite lo acompañamos, y ya completamos uno entero.
Se decide por negocio. Donde no se puede parar —una caja, un bar—, el servidor del local es la fuente de verdad y se sigue cobrando sin conexión. Donde no hace falta, el sistema vive en la nube.
No. Se conservan la disposición y los pasos que ya se saben; cambian el diseño y la velocidad. Si con el nuevo una tarea tarda más que antes, se rehace.
Un negocio necesita dos o tres de estas. Cuáles, se decide mirando su operación.
Apps Android para quien trabaja fuera —técnicos, meseros, entregas— y portales para tus clientes: menú por QR, seguimiento y portal. Siempre contra el mismo inventario del ERP.
Ver cómo esSacarte del sistema enlatado con todo adentro: facturas, clientes, inventario y su historia. Se cuenta antes y se cuenta después, y los números tienen que cuadrar.
Ver cómo esFacturas de compra que se registran desde una foto, avisos que llegan solos y el resumen de cómo cerró el día. La IA lee; el sistema calcula.
Ver cómo esWhatsApp e Instagram por la plataforma oficial de Meta: cobranza y recordatorios que salen solos, mensajes que se responden y las métricas de tus publicaciones. No es un teléfono colgado.
Ver cómo esQuién preguntó, qué le prometiste y qué falta por cobrar. Los seguimientos salen solos, y cada venta se le cuenta a la campaña que la trajo.
Ver cómo esComprobantes electrónicos ante la DGII, emitidos desde tu propio sistema y guardados diez años. Módulo nuestro.
Ver cómo esCuéntanos qué usas hoy —un sistema, un Excel o un cuaderno— y qué es lo que más duele. Con eso sale la primera pieza.