Qué hacemos · 2 de 7
Apps para quien trabaja lejos del escritorio —el técnico en la calle, el mesero en la mesa— y portales para tus clientes: el menú por QR, el estado de un paquete, el portal de los padres. Todo lee y escribe en el mismo sistema.
/ En concreto
Una app no es otro sistema: es otra pantalla del mismo. Lo que el técnico cierra en la calle o el mesero manda desde la mesa aparece en la caja y en el almacén en ese momento.
El mesero manda la comanda desde la mesa y sale en la impresora que toca, con la cuenta abierta en la caja al instante.
La orden de servicio se abre en la oficina y se cierra en el sitio, con lo que se hizo, lo que se usó y dónde estaba el técnico.
El cliente ve el menú desde su mesa, con los mismos precios que cobra la caja. Sin instalar nada.
Los padres entran al portal del centro de su hijo; los clientes de un courier ven dónde está su paquete. Cada uno, solo a lo suyo.
Donde no hace falta una app de tienda, la app web se instala en la pantalla de inicio, iPhone incluido, y abre siempre en su última versión.
La app no lleva su propio inventario: lee y escribe en el mismo sistema que la caja y el almacén.
Por rubro y no por nombre: el nombre de un cliente sale solo con su permiso.
Comandero y menú por QR
Los meseros mandan la comanda desde la mesa con el comandero Android, y el menú del cliente se abre con el QR de su mesa.
App de técnicos
Android, con la ubicación del técnico y avisos al teléfono. La orden se cierra donde se hace el trabajo.
Seguimiento y avisos
El cliente ve el estado de su paquete y le llega el aviso por WhatsApp cuando entra a su casillero.
Portal de padres
Cada familia entra a lo de su hijo en el centro infantil, desde el teléfono.
Se mira el trabajo en su sitio: la mesa, la calle, el mostrador. Ahí se ve qué pantalla ahorra más viajes.
La que más falta hace, completa y con los casos raros que sí pasan, no una maqueta de todas.
Compilar no es arrancar: se prueba en el equipo que la va a usar, con la señal y el brillo del sitio.
La app del bar baja su versión nueva desde el propio sistema, y la web abre siempre en la última.
Android nativo cuando la app necesita el teléfono a fondo: la ubicación en segundo plano, la impresora. Si basta con la web, se instala en cualquier teléfono, iPhone incluido. Una app de iPhone en la App Store todavía no la hemos publicado.
No. El menú por QR y los portales se abren desde el navegador del teléfono; no hay nada que instalar.
Depende de dónde viva el sistema. El comandero de un bar trabaja contra el servidor del local, así que sigue aunque se caiga el internet.
Sola. Cuando sale una versión nueva, la app la baja desde el propio sistema; nadie tiene que pasar por cada teléfono.
Un negocio necesita dos o tres de estas. Cuáles, se decide mirando su operación.
Compras, inventario, ventas, cobros y reportes con las reglas de tu negocio adentro. La caja y la facturación ante la DGII van integradas, no pegadas por fuera.
Ver cómo esSacarte del sistema enlatado con todo adentro: facturas, clientes, inventario y su historia. Se cuenta antes y se cuenta después, y los números tienen que cuadrar.
Ver cómo esFacturas de compra que se registran desde una foto, avisos que llegan solos y el resumen de cómo cerró el día. La IA lee; el sistema calcula.
Ver cómo esWhatsApp e Instagram por la plataforma oficial de Meta: cobranza y recordatorios que salen solos, mensajes que se responden y las métricas de tus publicaciones. No es un teléfono colgado.
Ver cómo esQuién preguntó, qué le prometiste y qué falta por cobrar. Los seguimientos salen solos, y cada venta se le cuenta a la campaña que la trajo.
Ver cómo esComprobantes electrónicos ante la DGII, emitidos desde tu propio sistema y guardados diez años. Módulo nuestro.
Ver cómo esEl técnico en la calle, el mesero en la mesa, el cliente que quiere saber de su pedido: cuéntanos quién es y qué hace hoy a mano.